11 Hábitos que te hacen una persona difícil de tratar

Siempre es una buena idea, como los seres sociales que somos, ser conscientes de los pequeños hábitos que nos hacen personas difíciles, es decir, poco amigables o quizá de pocas habilidades sociales.

Esto puede ser útil cuando sales con amigos, estás conociendo nuevas personas y también cuando pasas mucho tiempo con tus compañeros de trabajo.

Pregúntate, ¿eres una persona agradable, amable y servicial? ¿O alejas a la gente? ¿Tienes alguno de estos hábitos como costumbre?

1. Conviertes todo en una discusión

Ser irritable cuando estás estresado es una cosa, pero hacer de todo un argumento hará que seas un fastidio para la gente.

Es imposible hablar con una persona que siempre quiere tener la razón y que busca un ‘pero’ a toda costa. Este hábito es un camino seguro para que la gente se aleje de ti, tarde o temprano.

2. Eres honesto a toda costa en las conversaciones

La honestidad es siempre una de las reglas sociales por excelencia. Pero todos tenemos ese amigo (o somos ese amigo) que es honesto a todo dar.

Aquellos de nosotros que somos “honestos a toda costa” a menudo sólo estamos buscando una excusa para decir lo que queramos. Esto generalmente resulta en comentarios groseros y sentimientos heridos, y simplemente no está bien.

3. Evitas el silencio

Si bien existen silencios incómodos, esos que deseas llenar con una pregunta o bromas, es importante respetarlos porque en ellos las personas procesan información, piensan en soluciones o simplemente liberan el estrés.

4. No le ves el lado positivo a las cosas

No tienes que estar feliz 24/7, pero sí es una buena idea supervisar con cuántos comentarios negativos contribuyes en una conversación.

La negatividad es uno de los peores hábitos que una persona puede tener, te harán una persona tóxica, sin sueños ni aspiraciones y nadie quiere estar al lado de una persona así.

5. Criticas sin que te pidan tu opinión

Si alguien pide tu opinión o crítica adelante, expresa tus ideas, pero si lo haces indiscriminadamente es una acción que no muchos aceptan.

6. Interrumpes abruptamente las conversaciones

Es normal emocionarse cuando alguien habla y expone sus ideas, pero cuando notas que el otro empieza a frustrarse cuando interrumpes es porque lo haces demasiado rápido.

Pon en práctica la escucha.

7. Te molestas cuando las cosas no se dan como quieres

A veces los planes fracasan, a veces las situaciones no se dan como tú esperas ni como las planeaste; cuando esto ocurra está pendiente de tu reacción. ¿Te molestas automáticamente o sabes manejar los sucesos que te ponen a prueba?

Es mejor trabajar, o en general, estar con personas que conservan la calma y no se irritan fácilmente. Reaccionar positivamente no es 100%  posible pero es un buen hábito que se puede desarrollar.

8. No escuchas verdaderamente cuando alguien habla

La gente se da cuenta cuando no los estás escuchando y es totalmente molesto. Todos necesitamos sentir que nos prestan atención, especialmente cuando consideramos que lo que decimos es importante.

9. Siempre cancelas los planes

No hagas de cancelar los planes un hábito, y menos a último minuto. Alguien que siempre se excusa o llega demasiado tarde a un evento, cita o a cualquier reunión, bien sea formal o informal, da un mensaje negativo a los demás.

Pensarán que no son realmente importantes para ti y es muy difícil lidiar con alguien así a largo plazo.

10. Eres demasiado inflexible

Piensa en todas las veces que has intentado hacer planes con tus amigos, pero no se pusieron de acuerdo por las obligaciones de cada uno.

Si fuiste el que accedió a encontrarse más tarde, o un día después, puedes estar seguro que tus amigos realmente lo apreciaron. Este tipo de flexibilidad es muy importante cuando se trata de llevarse bien con los demás.

11. Diriges toda la atención a ti

Se siente bien cuando la gente te presta atención al contar una historia o cuando tienes algo importante que comunicar, pero si constantemente buscas que el foco se centre en ti, y no le das a los demás el chance de “brillar”, será difícil que caigas bien.

Todos merecemos atención pero también debemos saber cómo darla.

A todos nos gusta caer bien y ser agradables ante los demás pero si caes constantemente en alguno de estos hábitos debes empezar a reflexionar cómo cambiar. Ser una persona amigable y carismática no cuesta nada.

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