Tú, el que nunca termina lo que empieza

¿Alguna vez te has sentido identificado cuando escuchas en la calle”termina lo que empieza”?

Si te consideras una persona emprendedora, o al menos activa, con toda seguridad has sentido interés por algún proyecto, idea o negocio que te han presentado.

Si lo tuyo no es el emprendimiento, pero igual te prometes cada año empezar un nuevo libro, cambiar tu vida, volver al gimnasio, entre otras promesas, sabes lo que se siente no terminar algo que se empieza.

Todos lo hemos sentido, todos hemos abandonado en algún momento, todos hemos perdido el interés, todos, absolutamente todos…

¿A qué se debe esto?

Una buena explicación para este comportamiento es nuestra mentalidad de corto plazo, la cual se ve fuertemente influenciada por una necesidad de resultados inmediatos.

La mala noticia es que cada vez que empezamos algo y no lo terminamos, estamos echando a la basura toda la confianza que nos han depositado, estamos perdiendo tiempo y dinero, y más importante aún, gastando energía que podríamos invertir en otras labores.

Este es uno de los comportamientos y decisiones que nunca verás en personas exitosas.

Si alguna vez has tirado la toalla y abandonaste, bien sea un proyecto, negocio o cambio de vida, te invitamos a que leas estas 4 realidades que evitarán que vuelvas a lo mismo, a eso de empezar muy entusiasmado y a nunca terminar:

1. No todo es bonito ni placentero:

A todos nos han prometido una vida llena de satisfacción, placer y alegría, siempre y cuando hagamos lo que nos apasiona. Y si bien debemos buscar nuestras pasiones y propósitos en la vida, esta búsqueda y ejecución no siempre resulta tan bonita, ni tan placentera.

La realidad es que todo proceso tiene sus etapas felices y otras que no tanto; hay cosas que debemos hacer y no queremos. Reconocer que las debemos hacer nos evita sentir ese desinterés crónico que nos invita a abandonar.

2. Primero lo pequeño:

Piensa en ese proyecto que tienes pendiente y está al borde del olvido, ¿no crees que es más fácil empezar con lo más pequeño y luego ir avanzando hacia lo más grande?

Ahora bien, si definitivamente no eres capaz de hacer lo más simple, imagínate cuando llegues a lo más complejo; debes reflexionar acerca del valor de esta actividad para tu vida, y comprometerte a empezar cuanto antes.

Dejemos de vivir una vida tan mediocre, nadie se sentirá orgulloso de una vida llena de momentos inconclusos.

Esto aplica para absolutamente todo. Si estás leyendo un periódico, termínalo; si estás leyendo un libro, acábalo; si estás organizando tu cuarto, si estas respondiendo correos, haciendo ejercicio…empieza con lo simple y toma la costumbre de terminar todo lo que empiezas.

3. No es si quieres:

Si no entregas ese reporte de 200 páginas mañana a las 8 am te despiden ¿lo tendrías listo? Creería que sí. Este ejemplo nos lleva a concluir que la razón por la cual nunca terminas lo que empiezas es porque te das la opción de no hacerlo, te permites ese margen de desinterés que llega y acaba con todo el optimismo del comienzo.

Lo más decepcionante es que a la primera persona que estamos decepcionando es a nosotros mismos. Ponte una fecha y cúmplela, ¿qué tienes pereza? ¿que primero debes organizar tu cuarto, cocina y casa entera? ¿que mañana lo retomas? Nada de eso, deja de buscar excusas que te complazcan y disimulen tu falta de compromiso y responsabilidad.

4. Acaba antes de empezar de nuevo

Si no has terminado la asignatura que tienes pendiente, no existe razón alguna para empezar con una nueva: Dejemos de vivir una vida tan mediocre, nadie se sentirá orgulloso de una vida llena de momentos inconclusos. Define cuál es la actividad más importante que tienes por hacer en este momento, y piensa cómo puedes empezar a ejecutarla ya mismo. Si quieres algún día ser un ejemplo a seguir, la única forma de lograrlo es comprometiéndote con la excelencia diaria. Empieza; y por supuesto, termina termina lo que empiezas.

¿Cuál es el primer paso que vas a dar?

Fuente

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